El pirineo aragonés, por desgracia, está lleno de lugares abandonados. Pueblos enteros (como el mismo Isín en su día), granjas, campos, Sanatorios y por supuesto, infraestructuras como la archi-conocida línea Canfranc-Pau.

Hoy, en el blog del centro vacacional de isín, os vamos a proponer una ruta para conocer los mejores lugares de esta antigua línea de ferrocarril abandonada. ¿Listos? ¡Pasajeros al tren!

1- Estación Internacional de Canfranc

La estación internacional de Canfranc fue inaugurada el 18 de Julio de 1928 con la presencia del mismísimo Alfonso XIII y del presidente francés Gaston Doumergue.

La apertura suponía importantes cambios en la política bidireccional de ambos países tras años de enemistad y relaciones turbulentas.

Zona de “playa” francesa de la estación internacional de Canfranc, dónde los trenes cambiaban los diferentes anchos de vías para seguir su camino

Sobre la historia de la estación, cabe decir que estuvo en funcionamiento desde su apertura hasta la llegada de la Guerra Civil Española en 1936. La línea estaba en manos del ejército golpista que, ante el miedo de una posible intervención militar francesa a favor de la república, tapió el extremo español de la vía hasta Abril de 1940. A partir de ese momento, con la guerra en España terminada y Francia rendida y en las manos de Hitler, el dictador Francisco Franco decide reutilizar la infraestructura para el envío de material, principalmente Wolframio, a la alemania del tercer Reich. A cambio, recibiría dinero y materiales valiosos como oro Suizo, sobre el que trata la novela “El oro de Canfranc” de Ramón J. Campo.

En este contexto se ambienta también la novela de Rosario Raro, “Volver a Canfranc“, que habla del éxodo Judío desde los países ocupados por alemania a través de la estación. ¡Un libro sin duda muy recomendable!

El vestíbulo de la estación de Canfranc antes de su rehabilitación para las visitas guiadas

Arquitectura

Volviendo estrictamente a su composición, el edificio es arquitectónicamente maravilloso. Con más de 240m de longitud y un estilo clásico de principios de siglo XX, cuenta con un magnífico vestíbulo en el que se inician las visitas guiadas que organiza el ayuntamiento de Canfranc. Puedes consultar la disponibilidad de estas visitas desde la web del ayuntamiento de Canfranc.

 

2- El lado francés

A pesar de la rehabilitación paulatina de la via, y de un supuesto acuerdo para la reapertura de la línea en los próximos años, la vertiente francesa de la vía ofrece lugares impresionantes.

Para empezar, nada más salir del túnel, verás la frondosa vegetación de la vertiente francesa del somport. Al venir la mayoría de anticiclones desde el norte, las nubes suelen quedarse bloqueadas en Francia, lo que les permite obtener más días de lluvia y que sus bosques muchísimo más verdes que los españoles.

Un lugar que visitar

Además de la frondosa vegetación, el valle del Aspe es sin duda un lugar en el que merece la pena parar a respirar.

La línea ferroviaria sigue abandonada, pero sus viejas vías, puentes y túneles siguen repartidos durante todo el trayecto. Aunque recientemente se han desbrozado algunos tramos, sigue guardando el encanto de lo abandonado, y lo antiguo.

La vegetación se abre paso entre las viejas vías de la línea Pau-Canfranc © Emma Sánchez

En tu recorrido, además, te toparás con los pintorescos pueblos de la zona, como Borce. Una pequeña población, aislada en lo alto de una imponente montaña, que cuenta con un parque faunístico local con osos, marmotas y muchos más animales.

 

¡Nos vemos en la línea Pau-Canfranc!

 

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